Bloque 1 - Realidad

“La realidad puede ser analizada desde el punto de vista de la radical unidad de lo existente o bien admitiendo una pluralidad irreductible dentro de lo que hay”
Francisco José Martínez Martínez

Planck y Einstein: un nuevo punto de partida filosófico. Revisión de Kant.

Con Planck, y poco tiempo después con Einstein, el mundo deja de ser un puzzle mecánico y electromagnético. A pesar de salvar la vieja mecánica Newtoniana, la introduce en el marco de una nueva visión del mundo que desafía nuestras nociones intuitivas sobre el espacio y el tiempo y nos hace replantearnos si los límites del conocimiento humano marcados por Kant siguen siendo válidos.

Planck y Einstein: un nuevo punto de partida filosófico

El debate Einstein-Bohr en torno a la teoría cuántica

Esta es una reconstrucción de cómo Einstein y Bohr elaboraron los argumentos con los que debatieron desde 1927 hasta su muerte sobre la teoría cuántica y su adecuación a la realidad. Adoptamos como hilo conductor la evolución del punto de vista de Einstein dividiendo su pensamiento en tres fases y mostrando cómo la influencia de cada una de ellas afectó a los diversos autores que, además de Einstein y Bohr, ayudaron a construir el debate.

El debate Einstein-Bohr en torno a la teoría cuántica

La "voluntad" de Schopenhauer vista desde la física contemporánea

Su concepción de la realidad última del mundo como caótica, sin fundamentación causal, y por consiguiente la negación de cualquier sistema explicativo que tenga como centro al hombre es una visión filosófica útil cuando nos acercamos a los fenómenos de no-localidad encontrados en el mundo subatómico y que desafían nuestra capacidad de comprensión.

Génesis e influencias de la filosofía de Schopenhauer

La visión computacional de la realidad: de Leibniz a Chaitin

El análisis matemático del movimiento que desarrollaron los escolásticos franciscanos en Oxford y París al que contribuyó la visión platónica y geométrica del mundo expuesta en el Timeo significó para la filosofía traspasar la línea divisoria marcada por Aristóteles entre física y matemática y la introducción de esta en la investigación del mundo físico.

La recuperación que se hizo durante la época renacentista de las obras de grandes geómetras debido a las nuevas necesidades de representación del arte contribuyó a que el mundo intelectual de la época se rindiera a la perfección epistemológica de las matemáticas.

En vista de lo anterior, cuando, en el siglo XVII, se generalizó la conciencia de que la filosofía requería una profunda revisión de principios y se requería “indagar los fundamentos de una filosofía más cierta que la vulgar” 1 para así constituir a la filosofía como ciencia suprema de la razón, no es extraño que los filósofos se fijaran en la matemática “a causa de la certeza y la evidencia de sus razones”. En el caso de Rene Descartes (1596-1650) lo llevó a usarla de forma epistemológica, no tanto como un órganon o técnica, de hecho la física cartesiana tiene total ausencia de formulación matemática de las leyes naturales.

En cambio para Gottlieb Wilhelm Leibniz (1646-1716) la matemática fue un medio de conocimiento, usable tanto para garantizar la unidad de la física como para investigaciones metafísicas. Para Leibniz no había preguntas físicas o preguntas metafísicas; solo lo son las respuestas que interrogan a una realidad donde se mezclan lo físico y lo metafísico. En sus trabajos encontramos que nunca descartó completamente antiguas ideas filosóficas que la incipiente modernidad desechaba sino que trató de integrar matemática, lógica y metafísica en un sistema de explicación del mundo con abundantes implicaciones teológicas.

Por otra parte a mediados del siglo XVII la mecánica también tenía sus propios retos, entre los que se encontraban no solo profundizar los planteamientos descriptivos, sino afrontar la cuestión de dar cuenta de las causas del movimiento, lo que motivó distintas perspectivas de dicha investigación que constituían “unos desgarrados jirones de racionalidad” necesitados de una sistematización. La teoría cartesiana de la sustancia extensa era la propuesta más popular, aunque no la única.

Intentando ir más allá de aquellos como Galileo, Mersenne, Roberval, Mariotte o Huygens, que priorizaban las consideraciones empíricas, autores como Descartes, Gassendi o Hobbes incorporaron un aire metafísico a sus explicaciones mecánicas proponiendo nuevas cosmologías filosóficas, es decir, nuevos enfoques de la filosofía de la naturaleza. En el caso de Leibniz su intento era la construcción de un sistema que fuera una síntesis equilibrada entre todas las tendencias en juego: la metafísica, la matemática y la empírica.

Esta época de gran creatividad dio paso a una crisis profunda en este tipo de reflexiones coincidente cronológicamente con la aparición del idealismo crítico post-kantiano, pasándose del estudio físico y metafísico de un determinado campo de objetos a debatir las condiciones para estudiarlo y conocerlo.

El siglo XX vio renacer una recuperación de los enfoques cosmológicos de la filosofía, tanto en el campo de la física como en la matemática. Algunas de las recepciones que se han hecho de la obra de Leibniz en el siglo XX han conducido a interesantes desarrollos en lo que se ha venido a llamar enfoques computacionales o filosofía digital.

En el presente trabajo trazamos la cronología de diversas investigaciones realizadas por G. W. Leibniz prestando especial interés a aquellas que se han recuperado y continuado o criticado en el siglo XX y analizaremos el estado actual de dicho pensamiento filosófico contemporáneo de inspiración leibniziana.

La visión computacional de la realidad

Filosofía digital

La causa del orden

El infinito

Referencias